No te dejes engañar por las nuevas tiendas online

No te dejes engañar por las nuevas tiendas online

EL BOOM DE LAS TIENDAS DE SANDALIAS QUE SE PASAN LAS NORMAS POR EL FORRO (SINTÉTICO COMO LA PIEL DE LAS QUE LAS TRAEN DE CHINA).

Si eres de los que tienen Facebook como medio para estar conectado con el mundo, o simplemente medianamente (y mal) informado, te habrás dado cuenta de la gran cantidad de anuncios de sandalias, aprovechando el veranito y que los pies están agobiados con el calor. Estos anuncios te muestran gangas (o lo que pueden parecerlo hasta que recibes el pedido) y te dirigen a sus magnificas tiendas online para que compres.

Todas tienen una característica idéntica. Se pasan las normas por el arco del triunfo.

comercio electrónico

Existen varias leyes que les afectan, aunque parece ser que en el maravilloso mundo del calzado veraniego no les influye a la hora de hacer negocio. En primer lugar, tanto el reglamento europeo, como la ley española de protección de datos y garantía de derechos digitales (casi nada) regulan, junto con la LEY DE LOS SERVICIOS DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN Y EL COMERCIO ELECTRÓNICO, como ha de ser la presencia online de una empresa a través de su web.

Nos habla de un tal AVISO LEGAL por el que el propietario de la web se identifica ante el público con su razón social, su cif, su domicilio, formas de contacto, datos registro mercantil en caso de ser una sociedad, etc. Fijaos en esas tiendas y lo bien resuelto que lo tienen.

“Somos un grupo de jóvenes emprendedores que han visto el potencial de la venta online para hacerte llegar los mejores precios”.
Así. Tal cual. Ni somos ALPARGATAS PEPA, S. L., ni nada. Un grupo de jóvenes emprendedores que deben ejercer el negocio desde un router sin domicilio alguno.

Luego viene una señora llamada POLÍTICA DE PRIVACIDAD, a la que se le reserva un hueco importante. Ella nos explica para que se recaban nuestros datos, los medios, que se va a hacer con ellos, a quien se van a ceder y como ejercemos nuestros derechos. Pues revisad como han pintado a esa señora. Ni se han molestado en dejarle el mínimo hueco.

Y si vamos a las normativas de comercio electrónico. Han copiado las condiciones de la compra de cualquier sitio que no tiene nada que ver con su mercado y así, tal cual, las presentan aprovechando que “esto no lo lee nadie”.

Y para que hablar de el DERECHO DE DESISTIMIENTO, que la normativa nos da un plazo de hasta 14 días para desistir de una compra y que nos sea devuelto el dinero corriendo nosotros con los gastos de devolución. Montan un laberinto de texto incoherente que al final acabas pensando que les has de devolver las puñeteras sandalias, pagar otra vez por ellas y además pedir perdón porque no te gustan por lo poco que se parecen a las de la foto.

Y como por una de aquellas consigas que te contesten al correo para que te den una solución, lo llevas claro. Devuelva el paquete a la dirección de la que le llegó. Ya. Pero es que no aparece ninguna en el paquete, ni en su web, ni en ningún lado. Salvo arrancando la etiqueta, que me aparece una etiqueta en chino, con lo que descubres que esas empresas de jóvenes emprendedores online lo que hacen es comprar a cualquier distribuidor chino lo que alguien le ha pedido aquí y estás pagando 25 euros por unas sandalias de 3 euros. Negocio redondo.

Lo de que tarden 35 días en que llegue el pedido tras haberlo pagado ya es otro comecocos que te llevas. Ni una explicación, ni un correo contestado, nada de nada.

Todo muy bien pensado y a esperar que llegue el invierno para comenzar la campaña de botas.

Con lo sencillo que es ir a la zapatería del barrio. Al menos le ves la cara al vendedor.

Esto también te da idea del coladero en que se han convertido las redes sociales. Les importa un bledo la fiabilidad del anunciante. Con cobrarle ya tienen bastante.

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